Vacante

In Asuntos propios, Tascología by Helena Millán Fajó

¿Cómo te relacionas con la muerte?

A mí, mi abuela Carmen me la mostró directa y con cariño. Una de nuestras excursiones habituales, junto a mis primas, era al cementerio de Robres.

Mi abuela iba a limpiar la tumba, a poner flores y nos hablaba del amor, de como se querían ella y mi abuelo Ángel, de como falleció su primer hijo con 4 años de sarampión, del fusilamiento de su padre. En algunas ocasiones nos hacia el recorrido de la pena por las diferentes tumbas de otros seres queridos.

La muerte es nuestra compañera de viaje desde el día en que nacemos. Cada cultura, cada religión, cada persona la vive a su manera. Que venimos con fecha de caducidad y que estamos de paso, es uno de los grandes conflictos de la humanidad. Y sin embargo, es ella, la muerte, la que nos trae las grandes lecciones de la vida. Muchas veces nos resulta prematura, injusta, inaceptable. Y es en el dolor y en la tristeza de las personas que están ausentes dónde a veces despertamos. Con frecuencia abandonamos el vivir a un letargo, a una rutina donde nuestra esencia y nuestras ilusiones se quedan justificadamente inertes.

Saborear la vida, agradecer lo que somos y tenemos puede ser el principio de una humanidad sana, un acto revolucionario en el que damos la mano a la muerte. Y decidimos dar los pasos que merece la vida.

Quiénes como mi abuela vivieron de la mano de la muerte, saben transmutar el dolor con la risa, la tristeza con alegría y hacen del amor una condición indispensable como motor de nuestras vidas.

Fdo. Helena Millán Fajó