El Leviatán y la entropía

In Asuntos propios, Tascología by Quique Gómez

El Estado evoluciona, como todo.

De un ente sin registros civiles ni fronteras definidas, ni himno, ni bandera, cuáles eran los condados medievales, al Estado moderno al Leviatán absolutista: concentración de poder, creación de ministerios, con su vocación estructuralista política y tendencia al control integral de la ciudadanía, al totalitarismo.

De esas fuentes, más la Revolución Francesa, bebió Marx y nos expresó, su convencimiento de que tales maquinarias estatales, tal cual, debían cambiar de manos y servir al pueblo, por primera vez en la Historia.

Apartados a los anales de la Historia los efectos de la revolución proletaria, los restos de los de los defensores de tal utopía siguen sin creer en el poder de la entropía, y así, tsunamis terremotos, epidemias, crisis económicas, guerras o plataformas multimedia, serían los nuevos instrumentos para el control del pueblo por el moderno poder invisible.

Deducción: las teorías conspiracionistas son el resultado inevitable del posmarxismo, a ver que inventarán mañana.

Si la culpa siempre es del Poder, podremos seguir agarrándonos a los restos de nuestras antiguas y nobles aspiraciones liberadoras. A los escépticos ni ese consuelo nos queda.

Hagámonos conspiranoicos, al menos nos lo pasaremos mejor.